CONXUNTO DE SALVADOR DO HOSPITAL, QUIROGA

En este pueblo de Hospital, se encuentra uno de los conjuntos arquitectónicos más relevantes de Quiroga, mezcla de arquitectura religiosa, civil y militar. 



Aquí existió desde el año 1275 un centro de acogida y descanso de peregrinos jacobeos (denominados Hospitales), del llamado “Camino de Invierno” (en temporadas de duro invierno, cuando las grandes nevadas hacían impracticable la ruta tradicional de Pedrafita do Cebreiro, el peregrino tomaba la ruta del Sil, un camino más de entrada a Galicia hacia Santiago de Compostela). De este albergue conocido como Casa Santa o Hospital no se conserva ningún resto. Estaba regentado por los Caballeros de la Orden Hospitalaria y Militar de San Juan de Jerusalén, que después de un tiempo se convirtió en Encomienda, albergando los terrenos de cuatro partidos: Lor; San Martín; Bendollo y Hospital.


Al entrar veremos a nuestra izquierda la CASA DE TOR, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Parece haber sido fundada por un caballero francés que se vino a estas tierras para luchar contra los musulmanes. Lo que vemos hoy es un edificio del siglo XVIII, de tres andares.



Hay que destacar los dos escudos de la fachada norte: ...


...el de la derecha, dividido en cuatro partes por la cruz de Alcántara, con loseta sobre lagartos, perro atado a un pino, cinco estacas y una ave coronada;...


... el de la izquierda, de cuatro cuarteles, con brazo y maza, perro atado a pino, flor de lis con cinco roeles y león sobre olas.


A escasos metros está la CASA DA ENCOMENDA, también conocida como casa da Condesa, levantada en el solar que ocupaban un agregado de edificios hoy desaparecidos pertenecientes a la Orden de Caballeros antes mencionada. El Pazo que hoy vemos, fue reconstruido en el 1843 por la familia Flórez de Losada y hoy es propiedad de la familia Taboada Varela.


En este edificio es de destacar la cuidada bodega y la piedra de armas cuartelada en los que se representa: un árbol y cuatro estacas, un lobo sobre ondas, un dado con lis y una sirena y, en el último cuartel, un castillo de tres homenajes.



Al lado tenemos la IGLESIA DE SAN SALVADOR y la capilla de San Juan. La iglesia parroquial es un heterogéneo conjunto de construcciones de diversas épocas, que perteneció, hasta el año 1835 con la desamortización de Mendizábal, a la Orden de San Juan de Jerusalén, cuando casi todos los bienes de la Encomienda de Quiroga fueron expropiados.




Es una construcción de planta rectangular, compuesta de tres naves comunicadas con arcos de medio punto. En el centro de la nave central se encuentra emplazado el ÁBSIDE DE UNA ANTIGUA IGLESIA ROMÁNICA de finales del siglo XII, que presenta planta semicircular con bóveda de cuarto de naranja finalizada en el alero con canecillos lisos y sencillos. La Orden de los sanjuanistas fue fundada entre los siglos XI y XII por mercaderes napolitanos quienes establecieron en Jerusalén un monasterio con un hospital dedicado a San Juan Bautista y destinado la asistencia de peregrinos. Un siglo después de su fundación podemos afirmar que ya los encontramos establecidos en el valle de Quiroga. La fechas más antiguas corresponden a las inscripciones, aparecidas con motivo de las obras de acondicionamiento que se realizaron en el año 2007 en esta iglesia reutilizadas en distintos lienzos de muros, mostrando la siguiente fecha: E MCCXXVIIII, que se corresponde con el año 1195 de nuestra era y que debemos interpretar como la fecha de consagración de la iglesia románica.

  
La capilla mayor también contiene elementos de tradición medieval. La sacristía hasta hace poco contaba con una bóveda de crucería retirada por miedo a que sus empujes pudieran dañar el edificio. El resto de la iglesia experimentó importantes reformas al largo de su dilatada historia.

El ábside, llamado capilla de San Juan, de los Enterramientos o de la Comunión, se cubre con bóveda de cañón. En la cabecera aún existe un altar—altar de los neófitos—que se utilizó como mesa por parte del tribunal que tenía que admitir a los aspirantes a la Orden de San Juan. El frontal del altar está decorado con una representación pictórica de la Inmaculada Concepción sobre soporte cerámico. Emplazada en la ventana de la cabecera, se encuentra en no muy buen estado de conservación una imagen a tamaño natural de San Juan Bautista, del siglo XVI, de excelente factura.

 

Hasta el año 1833 eran sepultados en su interior todos los difuntos de la feligresía disponiendo los altos cargos de la Encomienda y algunas casas hidalgas de túmulo propio en la capilla de San Juan y de sepulturas en las naves de la iglesia. De las laudas sepulcrales existentes en la actualidad en la iglesia, en concreto nueve laudas y cuatro sarcófagos con blasones e inscripciones en su mayor parte del siglo XVII, solamente pudimos contemplar a través de una ventana, los dos arcosolios existentes a los lados de la capilla.


SEPULCRO DE DON GARCÍA RODRÍGUEZ DE QUIROGA. Situado en el lado del Evangelio es el túmulo que presenta mayor suntuosidad en el conjunto, aunque de la sensación de que éste no debió de ser su lugar originario, ya que gran parte de este monumento, por encontrarse pegado la pared, oculta uno de sus laterales, no pudiéndose observar el resto del epitafio ni sus labras heráldicas. Por otra parte los dos leones que aparecen decorando la sepultura de Don Juan de Losada y de Violante Rivadeneira constituirían los pies de este conjunto escultórico. El túmulo aparece dividido en dos partes: un cajón rectangular vaciado en el interior coronado por una lápida que representa un caballero yacente vestido con armadura completa, apareciendo la cabeza cubierta por un casco con la visera levantada dejando al descubierto parte de la cara. Sobre el pecho descansa una espada y sus pies sobre un perro monstruoso acostado, labrado todo él en piedra de granito. El cajón o arca sepulcral que mide 1,97 mts de largo por 0,53 mts de alto, aparece decorado con tres labras heráldicas, una ubicada en el lado de la cabecera que representa en el campo unos lagartos debajo de una loseta que se identifica con las armas del apellido LOSADA, y otras dos gemelas, en el lateral visto, que representan cuatro estacas verticales, armas de los RIVADENEIRA y un árbol arrancado que pertenece el apellido de los QUIROGA. Alrededor de la lápida se desenrolla una inscripción con caracteres góticos en resalte que dice el siguiente: AQI IAZ EL BOE / CABALEIRO : GARCIA: RES DE QEIROGA QE MORIO : EN SERVICO DEL / SENOR CONDE DE / LEMOS : DON PEDRO MORIO : E DE MIL: CCCC : L VII ANOS (Aquí yace él buen caballero García Rodríguez de Quiroga que murió en servicio del señor conde de Lemos Don Pedro Murió: Era de mil cuatrocientos cincuenta y siete años).


SEPULCRO DE JUAN DE LOSADA Y DE VIOLANTE DE RIVADENEIRA. Situado al lado del túmulo de Don García Rodríguez de Quiroga, en el lado del Evangelio, solamente se conserva su parte frontal puesto que fue saqueado en épocas anteriores, según dice la tradición, para robar los escarpines de terciopelo de Dña. Violante. El cajón estaba construido con mampostería de pizarras finalizando en el frontal con una lauda rectangular labrada en una loseta procedente de las canteras vecinas de Pombeiro. Lápida que presenta unas dimensiones de 1,94 mts de largo por 0,78 mts de altura y una anchura de 13 cms. Aparece flanqueada por dos figuras esculpidas en piedra de granito, representando dos leones sentados con grandes melenas, que según la tradición, uno representa "el hambre" y otro" la sed" , esculturas que parecían formar parte del sarcófago de Don García. En el centro de la lauda aparecen labrados tres escudos heráldicos, el primero representando una cruz de brazos iguales finalizados en flores de lis y cargada con cinco vieiras que se identifica con las armas de los RIVADENEIRA, haciendo referencia a Dña. Violante de Ribadeneira; en el segundo escudo cuartelado, aparece en primer lugar cuatro estacas verticales también de los RIVADENEIRA, en segundo y tercero lugar, un árbol arrancado en la que se pueden distinguir con claridad varias bellotas de roble, arma perteneciente a los QUIROGA, y en cuarto lugar, cuatro lagartos bajo una loseta de los LOSADA, haciendo alusión a Don Juan de Losada; en el tercero de los escudos dos lobos de los OSORIO, haciendo referencia a la segunda mujer de este, Dña. Inés Álvarez Osorio. Envolviendo las labras heráldicas, una inscripción con caracteres góticos que dice lo siguiente: SEPULTURA DE JU DE LOSADA Y DE VIOLATE/ DE RIVA/ DENEY/RANA SU/ MUJE/ LA ERES SEGUNDA INES ALBAREZ OS/OR/ (Sepultura de Juan de Losada y de Violante de Rivadeneyra su mujer y la segunda Inés Álvarez Osorio).


En el atrio, pavimentado con grandes losetas de pizarra procedentes de la cercana cantera de O Pombeiro, cantera que suministró piedra el largo de la historia del monumento para su construcción y posteriores reformas, se encuentra emplazado un sencillo CRUCERO levantado sobre de un pedestal escalonado circular.
  


Podemos conocer el lugar realizando la RUTA DE LA ENCOMIENDA: OS NOVAES-A ERMIDA.


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RUTA DOS MUIÑOS DA FREIXA, POIO

El Concello de Poio cuenta en la parroquia de San Xoán con una ruta de molinos de agua en la zona conocida como A Freixa.


Siguiendo por la costa desde Combarro en dirección a Campelo, y justo antes de llegar a esta última población, se encuentra una cala llamada precisamente caleta de A Freixa, donde desemboca el río Cancela.




Es precisamente a lo largo del cauce de este río donde se encuentran un total de nueve molinos de agua, siete de los cuales han sido objeto de rehabilitación por parte del Concello junto con otros organismos.



En el entorno inmediato al inicio de este recorrido se encuentra el Parque de la Memoria, obra del Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, y arroyo arriba apenas 1 km del final de la ruta se encuentra la Casa del Ayuntamiento y el MONASTERIO, situados en un enclave patrimonial privilegiado.



Al comienzo de la ruta, aproximadamente a 100m de la desembocadura del río Cancela, nos encontramos con un primer grupo de cuatro molinos, los denominados Muiños da Freixa. 




Este grupo está compuesto por tres “molinos hermanos” que toman su nombre de su ubicación: Muiño de Arriba,...



...Muiño do Medio...





...y Muiño de Abaixo, los tres situados en la orilla derecha del río. 






El grupo se completa con el Muiño da Banda, denominado así por estar situado en la otra “banda”, es decir, en la orilla opuesta. 



Hay que destacar también la recuperación íntegra de uno de los molinos de esta zona. 



Se trata del denominado Muiño de Arriba, que ha sido totalmente rehabilitado, incluyendo los mecanismos de rotación y de trituración, así como las piezas y elementos complementarios. Este molino estaría listo para su puesta en funcionamiento y con capacidad real para moler. 



El molino culmina en una pequeña cascada de gran belleza.




Todas las edificaciones actuales de los molinos están compuestas de una sola planta, aproximadamente rectangular, de superficie en torno a los 6×4 metros, con un único espacio o estancia. Los muros (todos exteriores) son de mampostería de piedra, de unos 60 o 70 cm de espesor.

Muiño de abaixo

Aunque nosotros no seguimos, se continua río arriba por senderos o caminos de carro y pasando viñas, ciruelos y arbustos cargados de moras silvestres, a medio camino de nuestra ruta. Aquí, en el centro de una zona de praderas ideales para actividades agrícolas, aparece el Muiño da Bufa. Tiene un hermoso canal de unos 40m de longitud con un sendero enlosado que discurre paralelo al mismo. Sin parar de ascender siguiendo el curso del río Cancela, llegaremos a una zona con más árboles y desniveles más pronunciados, donde se destacan el Muiño da Gramalla y el Muiño da Casanova o Casagrande.


En Galicia son bastante habituales este tipo de conjuntos ubicados a lo largo del cauce de un río o riachuelo, lo que evidencia la gran importancia que tuvieron en su tiempo estos enclaves como fuente inagotable de energía. Este conjunto de gran interés etnográfico tiene un valor añadido, y es que se enmarca además en un espacio natural que invita al descanso y a largos paseos por los alrededores, y que se presta a una gran variedad de actividades de ocio muy recomendables para toda la familia.





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MEIRA

LUGARES DE INTERÉS







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 Os espero en las próximas entradas de
 y disfrutad del BLOG.


Un saludo de Alberto García Roldán.

MONASTERIO DE SAN SALVADOR, PANTÓN

Conocido popularmente en la zona como "monasterio de las Madres Bernardas", se trata, además de ser, junto con el de ARMENTEIRA (Meis) el único monasterio cisterciense femenino aún activo en Galicia, de una de las construcciones más interesantes del románico de la Ribeira Sacra Lucense, distinguido con la categoría de Monumento Nacional desde el año 1975.


Paramos  un momento en Pantón
Y entramos en el patio de un
Convento. No hay nadie;
reina el silencio y la soledad.

                     Pio Baroja, Reportajes.


Los primeros testimonios sobre un cenobio en Ferreira se remontan al siglo X, apareciendo documentado en el año 924 un establecimiento monástico de carácter privado y posiblemente dúplice ("siervos y siervas" reza el documento) regido por la Regla de San Benito. Posteriormente aparecen de nuevo referencias sobre el monasterio de en 1108, siendo abadesa una religiosa de nombre Ximena. Solo nueve años después, el Conde Fernán Fernández y su esposa la Infanta Elvira, hija del monarca Alfonso VI, donan una cuarta parte de las propiedades del monasterio a San Pedro de Cluny. Tras un prolongado periodo de ostracismo en cuanto a fuentes documentales, vuelve a reaparecer Santa María de Ferreira un 17 de abril de 1175, fecha en que la Condesa Fronilda Fernández, dueña entonces de las heredades de Ferreira de Pantón, restaura la comunidad religiosa adoptando para ella la orden cisterciense como filial del monasterio de SANTA MARÍA DE MEIRABajo la advocación de San Salvador y Santa María de Ferreira, el monasterio se convierte en uno de los favoritos de la nobleza gallega para la profesión de sus hijas, siendo incluso objeto de donaciones de carácter real, como la otorgada en 1180 por el rey Fernando II cuando era abadesa Doña María Sánchez. Como filial de Meira permanece con sus altibajos durante toda la Baja Edad Media hasta que, ya en el siglo XVI, el monasterio pasa a depender de la Congregación Cisterciense de Castilla. Desde entonces, y tras un brevísimo lapso de solo 20 años deshabitado debido a la Desamortización de Mendizabal, el Monasterio de Santa María de Ferreira de Pantón continúa en la actualidad activo y morado por una comunidad de madres bernardas, siendo a día de hoy el único monasterio cisterciense femenino de toda Galicia.

Las referencias documentales que se han mencionado, se complementan con el aporte epigráfico que proporcionan dos laudas sepulcrales. Estas dos lápidas, fechadas a mediados del siglo XI, fueron rescatadas a raíz de la edificación de la actual portería y colocadas con posterioridad en el interior del claustro conventual, donde hoy permanecen. Ambos testimonios epigráficos, que hasta el momento no han sido tomados en consideración por los investigadores, constituyen un instrumentode incalculable valor tanto epigráfico como documental a la hora de trazar el discurso histórico del monasterio.

Del monasterio de Santa María de Ferreira tan solo ha sobrevivido de su primitiva obra románica la iglesia monacal, siendo el resto de dependencias anejas, incluido el potente muro que delimita los terrenos del cenobio, fruto de diferentes reformas y ampliaciones acometidas principalmente entre los siglos XVI y XVIII.




Se accede al monasterio a través de una portada flanqueada por dos torres cilíndricas, la izquierda de piedras de sillería perfectamente talladas, culminadas por una pequeña estatua del Salvador a quien está consagrado el monasterio y la de la derecha de mampostería, mucho más tosca y rematada por una figura parecida a un castillo, con el escudo de la congregación de Castilla grabado (una banda jaqueada, un báculo, tres flores de lis y una mitra).



En el centro del arco de medio punto que cierra la portada se encuentra otro escudo que podría ser el del monasterio, pues tiene el brazo con báculo, las flores de lis y una figura femenina, coronando este una cruz de doble brazo que en su cara posterior tiene grabado el escudo de España.
  

Lo primero que llama la atención al visualizar el ábside de la iglesia, de perfecta sillería y de gran riqueza decorativa, es, cómo fue posible que un monasterio de la Orden del Cister presentase semejante profusión ornamental, algo totalmente contrario a los dictados de Bernardo de Claraval. La explicación a esta circunstancia reside en que la iglesia, empezada como era común por la cabecera, fue erigida años antes de que la comunidad adoptase los preceptos cistercienses.


Así pues, la iglesia, tal y como hoy la vemos, presenta una sola nave de planta rectangular que, tras tramo recto, desemboca en un único ábside semicircular.


Desaparecida su portada original, es precisamente el ábside donde se concentra el mayor interés del templo en su exterior, destacando además de por su profusión ornamental, por la solidez de su fábrica y la armonía de sus formas.

  
Tras el consabido tramo recto presbiterial, el hemiciclo queda articulado en tres paños separados por columnas adosadas de elevados plintos y cuyos capiteles, decorados con motivos vegetales y zoomorfos, se prolongan hasta la misma altura de las cornisas.

 

En el centro de cada uno de los tres paños absidiales se abre un gran ventanal perfilado por chambranas ajedrezadas que descansan sobre columnas culminadas con capiteles en los que, de nuevo, predominan los motivos vegetales y animales.
  
Hojas de agua con el nervio hendido y cobijando pomas. Cuadrúpedos dotados de largos cuellos entrelazados.

Pareja de aves con las patas inmovilizadas por cuerdas.

Otro de los elementos que confieren al monasterio de Ferreira de Pantón personalidad propia es la manera de resolverse cada uno de los citados vanos, en los cuales, el clásico remate en arco de medio punto no se reduce solo a su parte alta, sino también a la parte baja del mismo.
  

Cuadrúpedo y ave afrontados en el ángulo del soporte.Animales con las cabezas fusionadas en el ángulo del soporte y que llevan entre sus fauces a un cordero.


Remata la cornisa absidial bajo el alero volado un interesantísimo conjunto de canecillos figurados, en el que, además de clásicas formas geométricas, se aprecian modillones, figuras grotescas, un músico tañendo un instrumento, una contorsionista e incluso animales que, recordando a una de las mochetas del vecino Eiré, aparecen de espaldas al espectador girando forzadamente su cabeza hasta éste.
 
Índice descriptivo de los canecillos: ARRIBA 1-Hombre haciendo un ejercicio acrobático 2-Se dispone un hombre sedente, vestido con una amplia túnica, que tañe un instrumento musical, posiblemente una vihuela de arco.3-Dragón alado representado de frente, mirando al espectador. 4-Monstruo de rasgos grotescos que mira directamente al espectador.
ABAJO 6-Pareja de cuadrúpedos representados de espaldas al espectador.8-León representado de medio cuerpo, con las fauces abiertas y mirando directamente al espectador. 9-Se representa un acróbata que dobla su cuerpo hacia atrás intentando, antes de ser destrozadas sus piernas, tocar con sus tobillos la cabeza. Se representa ataviado con camisa de largas mangas y anchos pantalones, precisamente la indumentaria más apropiada para el tipo de ejercicios que realiza.

Animal que lleva entre sus fauces a otro animal de menor tamaño.

Se representa a un hombre sentado, vestido con una larga túnica hendida desde la cintura, que coge con su mano y aparta hacia el lado derecho.

Muchas de las soluciones constructivas de la cabecera de Ferreira emanan de la cripta del maestro Mateo de la Catedral de Santiago y de la cabecera del monasterio de San Lorenzo de Carboeiro. La diferencia es que éstas son obras muy ambiciosas, y que esas soluciones fueron, digamos, comprimidas para adaptarlas a una iglesia más modesta. Y en cuanto al estudio escultórico, en los capiteles y canecillos de Ferreira se usaron temas innovadores en Galicia, que no se repiten en ningún otro templo de Galicia. Son motivos de origen aragonés que se encuentran en diferentes lugares a lo largo del Camino de Santiago.


Mandorla cobijando en su interior un pene.

Muestra una composición francamente original en el contexto de la escultura románica gallega e hispana del momento. En él, una cabra, situada en el frente, se enfrenta a un hombre situado a la derecha, que se inclina hacia el animal con uno de sus brazos en alto -el otro está fragmentado llevando un objeto colgado del cuello, probablemente una bolsa. Por su actitud e impasibilidad, sin signos de terror o miedo a ser atacado, podría interpretarse como una escena de adoración hacia el animal. Al mismo tiempo, la cabra es atacada por dos perros, situados en el lado derecho, que le muerden las patas traseras.

Bajo altas hojas de agua se representan cuatro leones que muestran sus cuerpos afrontados y las cabezas fundidas en una, en coincidencia con el vértice de la pieza. De manera excepcional, cuatro jóvenes desnudos se recuestan sobre los leones. Los personajes presentan sus cuerpos afrontados, y sus cabezas se fusionan en una en el vértice siguiendo la misma solución adoptada con los leones. 

Muestra dos parejas de águilas afrontadas que dirigen sus picos hacia un bulto esculpido en el vértice. Éste se trataría de un fruto.

Al interior, la nave queda cubierta con un armazón de madera de cronología tardía, comunicándose el espacio para fieles con la zona presbiterial mediante un monumental arco triunfal de cuatro arquivoltas de medio punto sobre columnas acodilladas que casi da más la sensación de una portada que de un arco fajón.



Los capiteles del arco triunfal, realizados como en Eiré a partir de bloques calizos mucho más maleables que el duro granito con que fue levantado el resto del edificio, presentan un rico programa escultórico. 

Hojas de helecho lobuladas, con el nervio hendido, y cobijando pomas. Entre las vegetaciones emerge un animal que mira directamente al espectador mientras se sujeta con sus garras delanteras al colarino.

El capitel muestra una composición que parece constituir una variante de una tipología tradicional: Daniel entre los leones. En efecto, siguiendo una formulación distinta a las habituales, se muestra un personaje alado, ataviado con indumentaria litúrgica, que porta en su mano izquierda un libro que acerca al pecho mientras con la derecha ejecuta el gesto de la bendición. Este personaje está flanqueado por dos leones que le lamen los pies.

Muestra en su frente una de las composiciones que más se prodigaron en Galicia a lo largo de la segunda mitad del siglo XII: la pareja de leones afrontados de manera simétrica. Los animales fusionan sus cuellos y cabezas en el ángulo del soporte y las inclinan hacia abajo, llegando casi hasta la altura del astrágalo, al que se sujetan con sus fuertes garras.

Muestra a un león, situado a la izquierda de la composición, que se enfrenta a una gacela, a la que intenta atacar con una de sus patas, que coloca sobre la cabeza de la presa. 

Muestra dos enormes grifos que flanquean a una pareja de bueyes, a los que acometen con sus garras y picos.


Muestra un personaje en pie flanqueado por dos felinos con las fauces abiertas, de las que brota un gran tallo que se enreda alrededor del cuerpo del hombre, inmovilizándolo. Éste trata de alejar a los animales con sus manos.
El tambor absidial se cubre mediante una bóveda de horno reforzada por nervios que culminan en la clave y que parten de pequeñas columnas dispuestas en los espacios entre los ventanales, decorándose todo este grupo de capiteles a base de motivos vegetales a excepción de una graciosa cesta en la que se identifican varias aves posadas en los ramajes de un esquemático árbol.




Por último, en los muros del tramo recto presbiteral fueron colocados a finales del siglo XV dos enterramientos bajo arcosolios apuntados destinados al reposo de Don Diego de Lemos, caudillo irmandiño fallecido en 1492,...





... y de Don Lope de Lemos.





Además de la citada celosía prerrománica recolocada y una pila bautismal, una de las piezas más queridas del cenobio de Ferreira de Pantón, es una Virgen románica sedente con el Niño en brazos, que apareció tapiada en una de las ventanas del muro norte en 1974, realizada en madera policromada.





El resto de dependencias monacales son fruto de reformas posmedievales, destacando el CLAUSTRO renacentista del siglo XVI. 






En uno de los laterales del claustro se conserva el sepulcro de la condesa Fronilde Fernández, dama encargada de la anexión de este monasterio a la orden del Císter en el año 1175.



La fachada principal dieciochesca tiene dos cuerpos y torre en su extremo norte, a la que se adosan las dependencias de la antigua hospedería. 








De ese siglo es el conocido como espacio "de las donas",  antiguas celdas de las religiosas nobles, muy llamativo por la cantidad de chimeneas que presenta; y es que, al interior, cada una de las celdas disponía de su propia lumbre. Las monjas en el tiempo de la fundación, disponían de una criada que se ocupaba de la limpieza y de preparar la comida, permitiendo que la monja se dedicara a sus rezos sin tener que preocuparse de las cosas terrenales, la criada tenía una habitación en el piso superior de la celda donde además del dormitorio guardaba lo indispensable para la elaboración de los alimentos.



Hoy cuenta con una tienda para la venta de la repostería que hacen las monjas.







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